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viernes, 29 de junio de 2012

Manuel Benítez “El Cordobés” fue en la posguerra, más que un fenómeno taurino, un fenómeno social. Le aplaudieron todas las clases sociales, taurinos o no. Dicen los entendidos que no sabía torear, pues si hubiera sabido qué hubiera pasado.... Muy joven y mediante una buena campaña publicitaria , organizada por su apoderado, surge de repente llenado las expectativas de muchos españoles que vivían en aquella época con ansias de progreso y de mejora en una sociedad en pleno desarrollo. Partía de una difícil situación económica y social; no disponía de nada , ni de padre; pero la motivación que le hizo progresar rápidamente , exponiendo su vida, fue su ambición de ser muy rico . La clase ortodoxa taurina nunca le aceptó, no le reconocieron nada, para ellos era sólo un bufón que entretenía y hacía reír a los legos en la materia. Se había establecido , otra vez, la diferencia entre dos Españas. La verdad es que con la llegada del Cordobés a la Fiesta Nacional, todo cambió rápidamente ; se dispararon todos los records de asistencias, en las plazas y de televisión, cobraba , con mucha diferencia, más que el resto de sus compañeros. Se atrevió a torear sin saber torear, no conocía las reglas del juego; su valor resultó suficiente y determinante para lograr su objetivo. Supo desarrollar y mantener cuidadosamente su imagen de joven rebelde . Se dejó crecer la melena y la barba, reflejo contestatario de una juventud con ganas de torcer el destino previsto para ellos por sus padres adaptados al momento social que se vivía en la España de los años sesenta. Mucho se ha escrito a favor y en contra de El Cordobés, de lo bueno y malo que le dio a la Fiesta Nacional. Recuerdo todavía las numerosas tardes que nos reuníamos toda la familia delante de la TV en blanco y negro, nerviosos y expectantes con las corridas televisadas del El Cordobés. El comienzo de la retransmisión interrumpía el tráfico y el comercio, los municipales desaparecían , se paralizaba la ciudad , no se llamaba ni por teléfono.... Fue mi primer contacto con los toros. Importante era disponer de confianza y sobre todo tolerancia entre los espectadores presentes, ya que las opiniones , siempre eran radicales a favor y en contra. Los dos sectores estaban radicalmente enfrentados y, tan apasionados en sus posturas eran los unos como los otros. La verdad, no recuerdo nada parecido , ni con las retransmisiones de futbol de aquella década. Recuerdo que se televisó en ¡directo ¡ una corrida suya desde México, toda España se paralizó ante la pantalla en blanco y negro, el que no disponía de televisión propia , vio la corrida en caso de amigos , familiares o delante de algún escaparte de tiendas de electrodomésticos . La realidad es que el Cordobés fue un revolucionario y ganó la batalla pese a la oposición de los eruditos. Llegó a para salvar la fiesta cuando ya estaban en ella los Diego Puerta, Paco Camino, Santiago Martín El Viti y Palomo Linares. Con todos toreó y a todos superó en los rankings de la época. Junto a Manuel Rodríguez “ Manolete”, sin duda, el Cordobés, ha sido la figura más universal del toreo.

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