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miércoles, 4 de julio de 2012

Carta por una desilusión 4 de julio de 2012 Rubén Aparicio · Mi nombre es Rubén Aparicio, soy novillero con picadores. Torero por vocación. Me dispongo a explicar una experiencia convertida en frustración.
Todo empieza de la siguiente forma: El pasado 4 de Junio me pongo en contacto telefónico con el empresario que dará toros en Abenójar (Ciudad Real) con motivo de sus fiestas patronales. Me comenta que se trata de una novillada con picadores y que puedo ser uno de los integrantes del cartel aunque para ello, tengo que vender 150 entradas. Corren tiempos difíciles y los gastos de este tipo de espectáculos son elevados. En un principio lo doy por imposible pero son muchas las ganas que tengo de torear, incluso siento una necesidad personal de vestirme de luces en una plaza y de ponerme delante del toro. Es esto con lo que más disfruto y a lo que más tiempo y sacrificio dedico. Intento compaginar mi afición con mis estudios universitarios. La pasada temporada fue escasísima en contratos y no quería que esta fuera por el mismo camino. Así que, quedamos en que le daría una respuesta a lo largo de la tarde. Ese mismo día, a las 16.00 h tenía un examen de Fisiología en la Universidad de Córdoba y pensaba hablarlo con mi padre para comunicarle al empresario por la noche la conclusión obtenida pero no pude esperarme y antes de las 13.00 h había aceptado el trato. A partir de este movimiento, mi padre se ocupa de hablar con el empresario y yo, que me encuentro en plenos exámenes de final de curso, intento hacer el esfuerzo de seguir estudiando aunque mi cabeza pensaba más en esos dos utreros que saldrían el día 25 por los toriles de la plaza portátil de Abenójar. Vender las 150 entradas a 20 € y para el día 25 (que desgraciadamente cae en lunes) no es tarea fácil… Uno cuenta con una serie de amigos que te apoyan casi incondicionalmente pero no son tantos. Así que se convierte en un durísimo trabajo. Me consta lo mal que lo ha llegado a pasar mi padre, días sin descanso para tratar de convencer a las personas para que compraran una entrada, yendo por todos los pueblos cercanos a Abenójar, incluyendo Argamasilla de Calatrava (dónde vivimos) y Puertollano… Incluso me vi obligado a venir desde Córdoba para unirme a la misión de conseguir venderlas todas y así poder entregar ese dinero al empresario. Por supuesto, sin dejar de entrenar un solo día. Pero eso costaba menos trabajo, al caer la noche coger un capote para torear de salón era soñar con lo que quería hacer unos días después delante de los novillos. Parecía imposible y sólo nosotros sabemos lo que nos ha costado, pero el sacrificio y esfuerzo propio y el de un padre por su hijo es suficiente para poder con todo. Así que, sólo faltan unos días para esa esperada fecha. Este día 25 de Junio de 2012 se convertía en una fecha importante. A las 9.00 h de la mañana me presentaba al último examen del curso y 10 horas más tarde estaba anunciado el festejo: PLAZA DE TOROS DE ABENÓJAR 6 NOVILLOS-TOROS, 6 DE D. MANUEL CARO ANDRADE Para los novilleros: CRISTINA HERNÁNDEZ RUBÉN APARICIO LUIS GERPE Venían a verme amigos de Valdepeñas, Almagro, Ciudad Real, incluso compañeros de la Facultad de Córdoba… Algunos ya estaban de camino y yo recién llegado a casa para comer y descansar antes de vestirme de torero. En este momento recibo una llamada que ojalá nunca se hubiese producido. Mi padre, que se encontraba en el supuesto sorteo de las reses, me comunica que la novillada está suspendida. Y desconocemos las razones. Los toros se encontraban allí metidos en el camión al igual que se encontraban allí también las autoridades. Parece ser que se debe a irregularidades de carácter administrativo. Este es el primero de los fiascos sufridos en este evento. A todo esto, la gente que venía a verme se encontraba ya de viaje y algunos a los que no me dio tiempo a avisar, llegaron a ir a Abenójar y se encontraron sin toros. Se comunica el aplazamiento del festejo para el sábado siguiente, es decir, para el 30 de Junio. Tras el mal sufrido, al menos, se renueva mi motivación y viví durante toda la semana pensando en que el sábado por fin tendría mi primera novillada de la temporada. La sorpresa se produce cuando mientras comemos el viernes en mi casa, y después de haber avisado a todo el mundo del aplazamiento, nos llama el empresario para decirnos que no se ha autorizado el festejo y éste queda de nuevo suspendido. Lo cierto es que no daba crédito a lo que estaba pensando. Fueros 5 horas en los que el teléfono de mi padre y el mío “echaban humo.” Y no había vuelta de hoja, tan sólo una opción: aceptar que me había tocado a mí vivir aquello. Se te pasan muchas cosas por la cabeza. Algunas se resuelven cuando hablas con unos o con otros. De hecho hay temas que se han esclarecido y la no autorización por parte de la Autoridad competente es otra cuestión de la que se puede hablar largo y tendido. Pero yo no soy la parte que tiene que resolver estos temas ni debo sembrar la duda diciendo que quizás se trate enfrentamientos políticos… Aún con eso, se albergaba la posibilidad de que la novillada se celebrase al siguiente sábado puesto que la empresa manifestó su intención de presentar la documentación por tercera vez confiando en que en esta ocasión tuviera éxito. Pero ahora, es el Excmo. Ayuntamiento de la localidad el que se niega a contemplar esta posibilidad alegando que no le parece ético. ¿Qué significa esto entonces? Significa que haber hecho lo imposible para vender 150 entradas, descuidar mis estudios, embarcar a una familia, gastos en ir de un lado a otro y en teléfono para organizar a todo aquel que ha querido ir a verme torear, pasar el trago de una desilusión por tres veces, tratar de buscar soluciones para que se celebre el festejo y una innumerable lista de esfuerzos… NO HA SERVIDO PARA NADA. Hoy, 3 de Julio de 2012, la novillada con picadores que iba a celebrarse en Abenójar queda suspendida de forma irrevocable. Y por si esta sensación de vacío que me invade fuera poco. Ahora queda otra misión difícilmente posible. Por obligación moral, vergüenza, incluso por hombría y dignidad, debo ir uno por uno devolviéndole el dinero a todo aquel que por afición o colaboración me compró una entrada. A los que por supuesto, agradezco muchísimo su gesto y sé que comparten parte de mi frustración ya que se quedaron sin verme torear. Debo llevar a cabo la devolución de las entradas lo antes posible pero no puedo cumplir con aquellos que me compraron su entrada hasta que el empresario me devuelva el dinero que yo le entregué en su día. Finalmente, quiero reiterar el agradecimiento a todas las personas que compraron su entrada, pedirles perdón y con el firme compromiso de la devolución del dinero tan pronto me sea posible.
BIOGRAFÍA DE JOSELITO EL GALLO
José Gómez Ortega nació el 8 de Mayo de 1895, en Gelves (Sevilla), en la calle Fuente, núm.2, en la Huerta llamada "El Algarrobo". Era el hijo mas pequeño del gran torero Fernando Gómez (Gallo) y de la "seña" Gabriela Ortega, quienes disfrutaban viendo de pequeños jugar a torear a sus hijos. Desde la muerte de su madre hacía el paseíllo con un capote de luces negro, en señal de respeto por su ausencia. En la Alameda de Hércules de Sevilla encontró desde muy pequeñín, con toda la chiquillería, su escuela taurina. Tras la retirada de "El Guerra", todas las esperanzas se acumularon en José Gómez Ortega "Gallito", que con el tiempo llegó a superar el dominio y el conocimiento de Rafael Guerra" Guerrita", que se pensaba por muchos había sido el torero más largo y sabio de la historia; pues su rivalidad con Bombita -que entonces era su obsesión constante- apenas le supuso esfuerzo, hasta el punto de que Bombita hubo de reconocer su error inicial al despreciar torear con Joselito, por no tener categoría. Tiene además la enorme suerte de competir con otro gran torero, el inolvidable Belmonte, entrando ambos en el Paraíso de los Toros. Esa rivalidad con Juan Belmonte, en una época que se ha dado en llamar, y bien llamada, la "edad de oro" de la fiesta, permite a ambos toreros influirse mutuamente de forma que, poco a poco, las nuevas técnicas del trianero basadas en el aguante y el temple y la perfección estilística de Belmonte, hacen mella en Joselito; y el conocimiento y sabiduría de Joselito alcanzan a Belmonte. Todo era posible para Joselito "El Gallo", a quien nada podía negársele y cuando estuvo en lo más alto, apareció Belmonte, lo que supondría a Joselito una bocanada de aire fresco, pues con el advenimiento de su rival, empezó a entrar por unos nuevos cauces, hasta el punto -que según muchos- de no recibir la mortal cornada en Talavera de la Reina, esos cauces les habrían llevado a fundir dos toreros en uno. En cualquier caso nadie duda que el diestro mas grande del mundo de los toros de todos los tiempos fue" Joselito", que desde muy pequeño vivió entre toros y toreros, picadores y banderilleros, conociendo todas sus suertes. Su madre -como se dijo tantas veces- le parió torero, pues su genealogía taurina era extensa e inmensa y así desde niño fueron siempre sus juegos los del toro y sus conversaciones de toros y toreros. Con 12 años becerrista, con traje de luces, actúa en Jerez de la Frontera y luego casi enseguida se creó la pareja de "niños toreros sevillanos", integrada por "Joselito" y José Garate "Limeño". Se cuenta que en 1912, la tarde de la presentación de la pareja de niños en Madrid, concretamente el 13 de Junio de 1912, solicita del empresario el cambio de novillada que para el caso tenía apartada la empresa, por unos novillos de Palha que había en los corrales, de la que se hablaba como extraordinaria por su trapío, pues quería hacer su presentación en Madrid con lo mejor. El triunfo de José fue tan extraordinario que "don Pío" seudónimo del gran novelista Alejandro Pérez Lugin, crítico eminente y luego gallista de pro, exclamaría aquella célebre frase de "¡Ha resucitado Lagartijo!", que corrió como la pólvora por los tendidos y todos los mentideros de la corte. Lagartijo a quién tanto quiso Madrid, resucitó y se reencarnó en "Joselito" Se doctora en Sevilla y refrenda su categoría de matador en Madrid en 1912. Las dos veces le cede los trastos y apadrina su hermano el "Divino Calvo" Rafael "El Gallo". En el día de su alternativa en Sevilla, el ganado, por cierto muy duro, fue de Moreno Santamaría y el toro que le tocó en suerte Caballero, de N° 16. Fue testigo del toricantano el torero sevillano Antonio Pazos. Inmediatamente encabeza la primera línea del escalafón de matadores de toros: Desde 1913 hasta 1918, inclusive, es el primero en número de corridas. En 1919 es superado por Juan Belmonte, que torea 109 mientras que el solo llega a las 92. En cualquier caso, "Joselito" fue el primer matador que toreó mas de cien corridas durante tres años consecutivos, lo que trajo consigo la retirada anticipada, de los entonces primera pareja, Ricardo Torres "Bombita" y Rafael González "Machaquito". Nadie podía con él. En la corrida de Madrid, en la que despachó siete toros de Vicente Martínez, nos cuenta Aguado una característica muy suya: "Joselito supervisaba las operaciones desde el tercio: con el busto echado hacia adelante, como para apreciar y ver mejor todos los detalles de la brega, dando órdenes a sus peones con su voz chillona y vendiendo al público su sobrado conocimiento del toreo. Tal es así, que al finalizar el tercio de varas del tercero, cuando se retiraban los picadores, le hicieron saludar desde los medios por como estaba llevando a cabo tan magistral dirección de lidia. No hubo un solo capotazo de más, ni una pasada en falso, ni una carrera destemplada por parte de las cuadrillas, ni un sólo banderillero "bregó" con las dos manos". De esta grandiosa corrida del 3 de julio de 1914, fue toda la tarde en sí la que constituyó una inmensa faena. Resulta significativo apreciar como, según lo cuentan los testigos, "Joselito" estuvo presente en todos los momentos, en todos los tercios. Su actuación que duró menos de dos horas estuvo dominada por la exposición de un repertorio inmenso capote en mano (veinticinco quites diferentes), luego, la labor con la muleta servía para preparar al adversario, breve y eficazmente para la muerte. y en esa época, los trofeos no tenían el significado que se les da ahora. Una tarde histórica, una hazaña. Siete faenas y... dos orejas. ¡Toda una lección! Desde que Belmonte toma la alternativa en 1913, compartirá liderato en el trono del toreo con Joselito, su eterno rival y amigo, hasta la tragedia de Talavera. El resto de los toreros quedaba a años luz, con la sola excepción de algún, según algunos, florilegio del genial Rafael "El Gallo", que cuando estaba inspirado, siempre de tarde en tarde, "acababa con el cuadro”. "Joselito" fue el rey de los quites, de los que se valió de forma variadísima y muy personal. Se dice que la tarde que mató en Madrid los siete toros de Vicente Martínez, en solitario, ejecutó, nada menos, que veinticinco quites diferentes. Maestro en todo y especialmente de las largas y de torear a una sola mano. Magistral en su forma de sacar a los toros del caballo y dejarlos en suerte, con una imaginación creativa y excepcional. Banderillero extraordinario, por los dos pitones, seguro, clásico y alegre. Gran muletero y de grandísima técnica, gustaba de torear en redondo al natural, ayudándose ligeramente apoyando el estoque en la muleta. "Joselito" tenía, además, algo que le colocaba siempre en el primer lugar, el privilegio de ser un torero de muchísimo poder, nunca hubo enemigo con dificultades, todos tenían sus posibilidades y de ahí la sorpresa de su muerte por asta de toro, cuando todo lo sabía sobre el toro y hacía gala de una seguridad tan aplastante. Y llegó esa tarde. Bailador le levantó del suelo por la pierna izquierda, cayendo el cuerpo en el aire sobre el otro pitón en el momento en el que el toro tiraba su derrote, metiéndole toda el asta en el vientre. Sic gloria transit mundi. Fue un precursor, abriendo caminos, del toreo al natural, dominador del volapié y de la suerte de recibir, completo y poderoso, ambicioso y creativo. Todo un gran torero, de él se dijo que le mató un toro, pero que no le afligió ninguno.
JUAN BELMONTE: El torero que no podía morir
De joven toreaba de noche, sin ropa y esquivando a la Guardia Civil. En su primera corrida en la Maestranza tiró la espada, hincó las rodillas y gritó al toro: «Mátame». Para los entendidos no era tremendista, era suicida. Su rivalidad con su amigo Joselito marca la edad de oro del toreo. En la historia de la lidia hay dos grupos de toreros: uno lo constituye Juan Belmonte; en el otro se agrupan todos los demás. Ninguno en la historia de la Fiesta la ha cambiado tan de raíz. Los toreros de hoy y hasta los toros son lo que son por lo que fue Belmonte. Tanto viene de tan poco. Nació Juan en Sevilla, en la calle Ancha de Feria, que ya es nacer, el año 1892. Su padre regentaba una humilde quincallería y, por cambiar de suerte, se fue a vivir al barrio de Triana, la otra parte del mundo, separada de Sevilla por un puente. Al poco, murió la madre, joven y guapa, y aquel niño enclenque, desgarbado, feo y triste se quedó además huérfano, con el recuerdo de su madre amortajada. Su padre volvió a casarse y le dio copiosa fraternidad, pero aquel niño tan poco favorecido por la naturaleza y que no pasó más de dos años en la escuela, parecía de la piel de Belcebú. No hubo travesura que no intentara ni amigotes malos que no frecuentara. Aunque tenía que ayudar a su padre en la quincallería, era tal su timidez para el regateo y el trato, que cualquier mujer hacía negocio a su costa. De la timidez enfermiza que nunca le abandonó pudo escapar hacia la ensoñación de la letra gracias a tres amigos tipógrafos, que lo sacaron del encanallamiento menudo del barrio. Por ellos entró en el mundo de la lectura, que, después del de los toros, fue el que más cultivó en su vida. Y tras ellos, cuando empezó a ser mocito, llegaron los torerillos, un pequeño grupo que compendiaba todas las facetas de lo antisocial. Eran vagos, gamberros, fumadores y bebedores cuando había qué, insolentes con niñas y mujeres, pendencieros con los otros chicos. Hacían fieras burlas de un enano alcohólico convertido en mascota y no tenían otro norte confesado que restaurar la tauromaquia de Antonio Montes, único matador respetable y al que, naturalmente, ninguno había visto torear. Eran anarquistas por talante vital y lo fueron también en lo político. Cuando Juanito fue don Juan tuvo que socorrerlos en la cárcel, adonde los llevaron muy graves fechorías. Mientras, su obsesión era torear. De noche, se iban a las dehesas, apartaban algún novillo y lo toreaban con su chaquetilla a la luz de la luna. Como los mayorales no podían con ellos se hizo cargo la Guardia Civil. Pero estos trianeros imposibles se atrevían hasta con la Benemérita. Cruzaban de noche el río, dejando la ropa en la ribera, y sin más atuendo que las alpargatas, pasaban horas entre los cardos hasta conseguir apartar una res y torearla con la chaquetilla de Riverito, que era el mayor. Así fueron los comienzos de Belmonte, durísimos y aventurados, fuera de la ley, de los horarios normales, de la lógica alimenticia y hasta de la esperanza, porque Belmonte estaba convencido de que nunca llegaría a ser torero. Su padre se arruinaba poco a poco, cargado de hijos, mientras Juanito dormía de día y se jugaba la vida de noche, toreando cualquier fiera en las marismas a la luz de la luna o , si no había luna, de una lámpara de carburo. Se iba haciendo mozo, pero no gallardo. Comido por el hambre, dominado por la timidez y por una ambición ininconcreta, aquel rebelde del Altozano tenía la estampa de un faquir con mandíbula redundantemente regia, entre Austria y Borbón. De parecer Habsburgo tardío le salvaba una mirada buída y oscura, de animal muy toreado y lleno de mataduras. Nadie creía en él, salvo Calderón, un banderillero del Espartero, que fue su padrino en las tertulias sevillanas. Su primer amor de verdad fue una mujer casada, muy guapa, que se prendó del becerrista feo y casi consiguió hacerle olvidar su naciente y titánica afición. Tras un disparatado debut en Elvas, pudo, a trancas y barrancas, empezar a torear con nombre propio o prestado, en sustituciones granujientas.Y cuando por fin se coló en una novillada de la Maestranza, le echaron los dos novillos al corral. Ante el segundo, tras sonar el tercer aviso, tiró la espada, se hincó de rodillas, acercó la cara al testuz de la fiera y se puso a gritarle: «¡Mátame! ¡Mátame!». El animal, mucho más prudente que el novillero, se volvió a los corrales sin mancharse las astas. Tras un invierno de desolación, trabajando como jornalero en al Corta del Guadalquivir, pudo volver a empezar desde abajo, en Valencia, y allí, derrochando un valor temerario, hacerse un hueco en la Fiesta. Desde Valencia, su nombre iba asociado al Hule y a la Pálida, esto es, a las cornadas de apariencia fatal. No era Belmonte un torero tremendista sino, según el público más entendido, simplemente suicida. El torero no compartía del todo este criterio, aunque lo aceptaba. Pero al que quería oírlo, si alguno hubo, le explicaba su idea de la tauromaquia, madurada en aquellas madrugadas feroces de La Tablada, toreando desnudo con una chaquetilla prestada. Decía que el toro no tenía sus terrenos propios y el torero los suyos, según aseguraba la tauromaquia clásica, desde Paquiro. Belmonte no admitía derechos de propiedad dentro del ruedo, ni a humanos ni a fieras. Esa fue su revolución. Lo demás fue valor, arte y un magnetismo especial para los públicos. Sólo le faltaba un rival y lo encontró en el torero más perfecto que ha dado hasta hoy la Fiesta: José Gómez Gallito, Joselito. La rivalidad entre Joselito y Belmonte, que marca la Edad de Oro del toreo, no fue una casualidad. José era una criatura portentosa con la ferocidad de la juventud, el duende de una dinastía, y el dominio de la técnica nunca visto. Era altanero, valeroso, soberbio, apolíneo. Tenía que tropezarse con su envés: el oscuro, el pobre, el enfermo, el que sólo podía poner frente al toro su infinita capacidad de morir. Y ese era Juan. Tan fatal era ese duelo que el primer día en que Belmonte triunfó en Sevilla quisieron sus enloquecidos partidarios hacerle pasar el puente de Triana no en hombros, que era poco para el semidiós, sino en andas, como El Cachorro en Semana Santa. Heroicamente resistió un cura el intento de robar las andas, amenazando de excomunión a los sacrílegos y, cuando al fin consiguió su propósito, rezongó: ¡Si por lo menos hubiera sido Joselito!». Desde 1914 España se divide entre gallistas y belmontistas. Se ha llegado a decir que la división entre aliadófilos y germanófilos no fue sino una politización innecesaria de la pugna sustancial entre los de José y Juan. Con ambos llega un nuevo concepto de la tauromaquia, la creación de grandes plazas -como la Monumental de Las Ventas, impulsada por Joselito- y el acercamiento de los intelectuales a la Fiesta, mérito de Belmonte, que desde novillero se aficionó al trato de Valle-Inclán, Pérez de Ayala, Romero de Torres y otros artistas taurófilos. Es famoso el diálogo con Valle: - Ahora, Juan, ya sólo te queda morir en la plaza. - Se hará lo que se pueda, don Ramón, se hará lo que se pueda. A veces, Belmonte se quedaba a dormir en el estudio de Solana o de Vázquez Díaz, a sus anchas entre libros y cuadros. Y no era una pose. Cuenta Josefina Carabias que Paco Madrid, compañero de las primeras capeas, le aseguró que junto a la espuerta con el utillaje taurino llevaba siempre otra llena de libros: «Un torero más leído y más bañado no lo ha habido ni lo habrá jamás». Con el dinero y la gloria llegaron los contratos para América, llenos de aventuras increíbles en el México de la revolución o en la Lima encantadora y colonial, que le recordaba a Sevilla y en la que encontró esposa, aunque muy flaca para los gustos de entonces. ¿Cogidas? Todas. Pero la peor fue la de Joselito. Habían llegado José y Juan a ser grandes amigos. Del mismo modo que José acabó toreando en los terrenos de Juan, y Juan aprendiendo la técnica de José, aunque con limitaciones físicas, sus dos personalidades se fueron hermanando. Viajaban juntos en el tren y se cambiaban de vagón al llegar a las estaciones, para no defraudar. Joselito, que lo tenía todo, era muy desgraciado en amores. Enamorado de una muchacha de la aristocracia andaluza, el padre se negaba a consentir su matrimonio con el torero. José llegó a dar clases para leer mejor y mejorar su letra pero todo era inútil. También estaba harto del público, que se había cansado de verlos triunfar juntos y ganar dinero. El día antes de su muerte, torearon en Madrid y Gallito le dijo a Belmonte que debían retirarse, porque así no se podía torear. Juan estaba de acuerdo. Fue una tarde horrible. José canceló la corrida madrileña del día siguiente y se fue a torear a Talavera. Allí le esperaba la muerte. Belmonte murió con él. Luego se retiró dos veces, rejoneó, tuvo cortijo, ganado y millones. Envejeció lentamente, entre Madrid, Sevilla y su finca de Utrera. De vez en cuando se le veía en «Los Corales», con sus gafas negras, hablando poco y del tiempo. Tenía en la boca la tristeza de la muerte que fue de otro. Con 70 años, se enamoró sin esperanzas de una flamenca muy joven. Una tarde, salió a pasear a caballo, arreó el ganado, contempló el ocaso, volvió a la casa, subió a su habitación y se pegó un tiro.
Las combinaciones son las siguientes: Lunes 6, martes 7 y miércoles 8 de Agosto - Novilladas sin caballos: VII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas La Malagueta. Jueves 9 de agosto - Novillada sin caballos Gran Final - VII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas La Malagueta. Viernes 10 de agosto - Novillada con picadores - Ganadería de Guadaira para Gómez del Pilar, Tomás Campos y Fernando Rey Sábado 11 de agosto- Corrida de Rejones - Ganadería de Luis Terrón Díaz para Sergio Galán, Joao Moura hijo y José Antonio Mancebo
La empresa que regenta la plaza de toros de la Malagueta, ha dado a conocer los carteles de los festejos de feria, en el proximo mes de Agosto. Domingo 12 de agosto- Corrida de Toros - Ganadería El Torero para Juan José Padilla Paquirri y El Fandi Domingo 12 de agosto - Nocturna - XXXI Concurso de Enganches Ciudad de Málaga Lunes 13 de agosto - Corrida de Toros - Ganaderías de El Tajo y La Reina para Mari Paz Vega, Leandro y David Galván Martes 14 de agosto - Corrida de Toros - Ganadería de Guardiola Fantoni para El Fundi, José Luis Moreno y Luis Bolivar Miércoles 15 de agosto - Corrida de Toros - Ganadería de Jandilla para Javier Conde, Sebastián Castella y Alejandro Talavante Jueves 16 de agosto - Corrida de Toros - Ganaderías de Garcigrande y D.Hernández para El Juli, José María Manzanares y Jiménez Fortes Viernes 17 de agosto - Corrida de Toros - Ganadería de Alcurrucén para Enrique Ponce, Salvador Vega y Miguel Ángel Perera Sábado 18 de agosto - Corrida de Toros - Ganadería de El Pilar para Morante de la Puebla, José María Manzanares y Jiménez Fortes Domingo 19 de agosto - Corrida de Rejones - Ganaderías de Carmen Lorenzo, San Mateo y San Pelayo para Pablo Hermoso de Mendoza, Diego Ventura y Leonardo
Tres corridas de toros acogerá la plaza Monumental de Las Ventas los días 5, 15 y 19 del próximo mes de agosto, una vez finalice el domingo 29 de julio, el certamen de novilladas nocturnas. A falta de concretar y de hacer públicas las combinaciones, la empresa Taurodelta tiene definidas las tres ganaderías que lidiarán y que son: Gavira, José Luis Pereda y Conde de la Maza. Se trata de tres divisas clásicas de la temporada madrileña, donde se suelen anunciar año tras año. De hecho, Gavira lidió en la feria de Otoño de 2011, José Luis Pereda lo ha hecho esta misma campaña en la corrida del Domingo de Resurrección, mientras que la de Conde de la Maza también se anunció en el coso de la calle de Alcalá en agosto del pasado año. Tras la feria de Otoño –donde tal y como adelantó APLAUSOS se pondrán en pista toros de Puerto de San Lorenzo, Palha y Dolores Aguirre además de una novillada de Lozano Hermanos- la empresa
La feria de Julio de la localidad Madrileña de Chinchon que tendra lugar los dias 25 y 28 de dicho mes, y que rinde homenajea su patron Santiago Apostol ya tiene sus carteles cerrados, quedando la feria de la siguiente manera: Miércoles 25 de Julio a las 21hrs. Novillada con reses de El Cubo para Adrián Henche, Borja Garcia, Javier Martiañez,Javier Ayuso y la presentación en público de Jesús Ángel Olivas. En estefestejo el sobrero sera lidiado y estoqueado por el novillero triunfador. Sábado 28 de Julio a las 21hrs. Festejo de rejones, Toros de Pilar Población para Sergio Domínguez y Ana Rita. Previamente al festejo serealizara el desencajonamiento de las reses a lidiar
La plaza de toros de Zamora será escenario el próximo 28 de julio del festival homenaje al matador de toros Andrés Vázquez, figura del toreo de los años sesenta, que este 2012 conmemora su 80 cumpleaños y sus bodas de oro de alternativa. Como ya anunció mundotoro, el torero de Villalpando será parte activa en el mismo al lidiar un utrero de Victorino Martín. Además del propio diestro zamorano, el cartel estará integrado por el rejoneador Sergio Vegas, los matadores de toros Juan Mora y Javier Conde y los novilleros Alberto Durán y César Valencia. Los novillos pertenecerán a las ganaderías de Gloria García - Montero, Victorino Martín, El Montecillo, Zalduendo, María Luisa Paniagua y Cipriano Hebrero.
El coso de la Alameda,sin empresa taurina, en su cincuentenario.
Las Asociaciones Taurinas de aficionados de Jaén han mostrado su preocupación ante la situación actual de la plaza de toros de la capital de la provincia, que este año cumple sus bodas de oro. Así lo han hecho saber las cuatro entidades taurinas de la ciudad (Club Taurino Tendido 1, Círculo Taurino de Jaén Paraíso Interior, Asociación Taurina de Aficionados Prácticos de Jaén y Peña Taurina Oliva y Oro) en un comunicado en el que muestran su desconfianza porque 'su presente (del coso) y su futuro se presume preocupante, hasta el punto que podemos hablar de una Feria de San Lucas sin toros en el año de su cincuentenario si sigue la plaza de toros de Jaén sin empresa tal y cómo sucede a día de hoy'. Por esta razón expresan el 'malestar que existe entre la afición taurina jienense' por la 'disminución considerable de espectáculos taurinos' y el 'daño considerable hecho a la afición'
Sebastián Castella ha sido declarado por el ayuntamiento de Soria triunfador de la Feria de San Juan de la capital castellana. El torero francés cortó tres orejas a una corrida de Algarra en el festejo del Sábado de Agés, celebrado el pasado día 30. Castella obtuvo las dos orejas del segundo toro de la tarde y en el quinto sumó un trofeo más, abandonando el coso soriano en hombros por la Puerta Grande.