Páginas vistas en total

domingo, 10 de junio de 2012

La empresa arrendataria de la plaza de toros de Albacete, U.T.E. Toros y Espectáculos Gaditanos S. A., Toros Paltorero S. L. y M.C.M. El Rincón, S.L., TAURINO MANCHEGA, ha publicado los festejo que se celebrarán en el coso albacetense con motivo de la festividad de San Juan. El próximo viernes 22 de Junio se celebrará una novillada sin picadores nocturna en la que intervendrán Jesús Mayo y los alumnos de la Escuela Taurina de Albacete Ángel Olmo y Filiberto Martínez, ante novillos de Juan Manuel Criado. El festejo dará comienzo a las 22:00 horas. El sábado 23 de junio se celebrará una clase práctica para la Escuela Taurina de Albacete, en horario matinal, en la que intervendrán los alumnos Cristian Pérez, Sergio Atiénzar, José Manuel Ruíz, David Martínez, José Manuel Rentero y Daniel Blesa, ante novillos de El Cortijillo y Lozano Hermanos. La clase dará comienzo a las 11:00 horas. El día 24 de junio se celebrará una novillada con picadores. Las reses que se lidiarán llevarán la divisa de Encinagrande y los novilleros encargados de estoquearlas serán el alicantino Daniel Palencia, el albaceteño José Ignacio Rodríguez y el alumno de la Escuela Taurina de Albacete Jorge Cordones, que debutará con caballos.
Puebla de Alcocer (Badajoz). Astados de Bernardino Píriz. Moura Caetano, dos orejas y dos orejas y rabo; Lea Vicens, dos orejas y dos orejas.
N : 9 El herradero. El reconocimiento y distinción de cada uno de los animales es imprescindible no sólo para el destino propio de cada uno de ellos, sino también para las labores de selección necesarias en cada camada. Consiste en marcar a los becerros y a las becerras con un hierro calentado a fuego en el lado derecho de su cuerpo, los hierros de los que se sirve el herrador son 20: dos con el signo de la casa y los otros con los 10 dígitos repetidos, excepto el seis y el nueve, la operación se desarrolla, por lo general, en los corrales de la dehesa. Esto servirá para poder identificar a simple vista al animal y para ello se apartan separados los becerros de las becerras (de un año de edad), e irán pasando de uno en uno a otro corral en el que, sujetos contra el suelo por cuatro o cinco hombres (pues tal es su fuerza), y se procederá a aplicar el hierro caliente, no al rojo; primero el de la marca (hierro de la ganadería a la que pertenece) se coloca en la parte externa y plana de la nalga, denominada llana, y la del número asignado al animal dentro de la ganadería que se impone en el costillar derecho. El hierro y la señal (que es un corte o marca de distintas formas que se realiza en las orejas o en el pecho) es idéntica para todas las reses de la dehesa, esta maniobra se denomina fañar y son marcas acostumbradas en las ganaderías desde muchos años antes de que se conformaran las específicas de ganado bravo. Esta acción data de mediados del siglo XIX, en concreto, cuando se formaron las ganaderías de bravo consideradas fundacionales. En otros casos, uno a uno se les va llevando por pasillos hasta que llegan al cajón del herradero, el cual es un habitáculo de hierro el cual en su salida tiene un hueco para que meta la cabeza el animal y tiene una palanca que atrapa la cabeza a este para que quede inmóvil, se abre al costado y se procede a herrar de esta forma. Cuando se marca un(a) becerro (a) a campo abierto, lo primero que se debe hacer es taparle la boca para que no muja porque de lo contrario, aunque esté lejos la madre vendrá llena de furia y alguien puede salir lastimado. Este momento se aprovecha para que se les administren varias vacunas a las becerras y becerros. Cuidados: Tradicionalmente, los machos siempre han recibido mayores cuidados en las ganaderías, por tratarse de la principal producción de las mismas. En la actualidad, se ha racionalizado bastante la alimentación de los machos y predomina la idea, de que el futuro toro debe ser cuidado desde antes de su nacimiento, aportando a la madre una mejor nutrición y condiciones sanitarias para mantener los cuidados durante toda la vida del ejemplar, suplementando la dieta siempre que sea preciso hasta llegar a la fase de acabado. El toro bravo generalmente se muestra tranquilo y seguro de sí mismo, por el respeto que impone. El toro que se cría en España en las inigualables dehesas de Extremadura, Andalucía o Salamanca es totalmente distinto al toro mexicano. En las dehesas salmantinas la arboleda no es sólo sombra; en las dehesas extremeñas crece la bellota dulce que tanto gusta al toro y en las dehesas andaluzas de variados matices, el toro puede correr y moverse con plena libertad. En cambio en México a pesar de que se crían toros bravos desde 1529 y de que los ganaderos han sabido aprovechar los terrenos más agrestes y pobres del campo mexicano, entre huizaches y nopaleras, en terrenos en donde el agua y los pastos no abundan, el toro ha sabido sobreponerse a todo, creciendo en calidad y categoría. Con el paso del tiempo, la reducción del tamaño de las fincas ha sido desmedida, son terrenos en donde propiamente no puede sembrarse nada por falta de humedad; las prolongadas sequías y las terribles heladas hacen muy difícil la alimentación en forma natural apenas se encuentran pastos secos entre las piedras, la obtención de agua es un triunfo, cada ganadero a lo largo y ancho de la República Mexicana, tiene que adaptarse a condiciones muy adversas para lograr criar reses bravas. A pesar de ello se cuenta con ganaderías de toros bravos en los siguientes estados o entidades de: Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas. Todo esto ha hecho que el toro mexicano presente un fenotipo (características corporales) y un genotipo (características que definen el comportamiento y la actitud de los toros de lidia, de origen genético) muy diferentes al toro de otros países. El toro es un animal glotón devora siete u ocho kilos diarios de piensos fuertes, concentrados y piensos compuestos. Así, el toro gordo debe ser más bravo, porque no sólo se mueve, sino que, además, tiene que arrastrar más peso, redituando esto en la pérdida de agilidad, movilidad y fuerza. Antes, los toros se lidiaban con cinco o seis años, ni flacos, ni gordos, pelo brillante, buen trapío, piernas nerviosas, ojos negros y vivos, eran seis años lentos, normales, engordados según la naturaleza, con hierba de mayo y rastrojos de agosto; hoy, el toro tiene cuatro o cinco años y es más cuidado desde becerro. El toro de hoy, seleccionado por bravura, es un toro más cuidado para prepararlo para la muleta. No obstante, ante el trapío, el peso es secundario porque sin trapío, un toro no es interesante, pues no brillará la bravura con plena intensidad. Fuente : Jime Montoya ( TORERO )
El toro bravo en Pamplona, las fiestas de San Fermín Se llaman así en honor de su Santo Patrono: Fermín de Amiens quién nació en Pompaelo (hoy Pamplona), su padre era un senador pagano de la administración romana que gobernó esa región en el siglo III. Se convirtió en misionero cristiano y a la edad de 24 años fue el primer obispo de Amiens, años más tarde tras negarse a cesar su prédica, fue decapitado por la oposición oficial a la doctrina cristiana cuando contaba con 31 años. Estos festejos conocidos en la actualidad como “pamplonadas” tienen una duración de nueve días y se inician todos los años a las ocho de la mañana en punto del día 6 de julio, cuando suena el tradicional chupinazo (cohete) que anuncia la apertura de las puertas de los corrales; una vez que todos los toros están en la calle suena el segundo y hasta que no suene el tercero, significa que el encierro no ha terminado. Los mozos que corren con el encierro, entonan el siguiente canto: “A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”; esta plegaria la entonan por vez primera a las 7:55 hrs., se repite faltando tres minutos para la salida de los toros y finalmente a las 7:59 hrs. En América, para ser exactos en México, se ha vuelto una tradición hacer algo similar (que no igual) en Huamantla, Tlaxcala; San Miguel Allende, Guanajuato y en Nuevo León. No existen registros que aseguren los comienzos del encierro, se dice que entre los años 1385 y 1387 ya existía en Pamplona, cuando los toros que llegaban a la ciudad para ser lidiados, permanecían en el exterior del casco urbano (a la orilla de los ríos Arga, Sadar y Elorz) antes de ser trasladados a la carrera a la plaza de toros de noche. Los historiadores coinciden en apuntar al siglo XVI como la fecha más próxima de este comienzo, en la que se corrieron toros por las calles de la capital navarra. Al parecer desde tiempo inmemorial y hasta 1843 un empleado municipal a caballo abría la comitiva, acompañado de un segundo jinete que anunciaba la presencia de las reses con su corneta, entre ellos y los astados nadie se interponía, detrás de la manada, pastores y empleados azuzaban a las reses. Aunque no hay constancia de ello, es probable que no se permitiera la participación de otros acompañantes, pero a partir de 1853 con la utilización de un nuevo coso ubicado en la actual plaza del Vínculo, se realizó la entrada de los toros por el Portal de San Nicolás (hoy, avenida de San Ignacio) y en 1866 se solicitó el permiso para que los astados pudiesen efectuar dicho recorrido. El gobernador civil aceptó, pero sugirió medidas menos arriesgadas, el 1 de julio de 1867, se redactó y publicó un bando que contenía quince prevenciones que debían respetarse, el encierro de Pamplona no ha contado con oposición por parte de las autoridades estatales, vecindario y portavoces desde 1876. Su trayecto ha permanecido inalterable: Baluarte de Rochapea, plaza Consistorial, Mercaderes y Estafeta; al finalizar esta última calle, el encierro se dirige hacia la izquierda para enfilar hacia la entrada al coso; en todas las etapas de esta tradición, se pretendió disminuir el peligro para los participantes en este espectáculo; pero fue hasta los años 50’s en que surgió el llamado doble vallado, que se fue colocando en todas las zonas del recorrido en las que se encontró espacio hábil y más recientemente se innovó en el acceso al coso con las denominadas gateras. Los corredores, tal y como los conocemos hoy, comienzan con la desaparición de la figura del jinete en torno al año 1867; por aquellas épocas los encierros se celebraban a las seis de la mañana; entre 1918 y 1923 se hizo a las cinco; en 1924, se corrió a las 7:00 horas, y 50 años después en 1974, se estableció el actual horario de las 8:00 a.m. A lo largo de toda su historia, el encierro se ha cobrado 14 vidas humanas, todas ellas entre el siglo XX y principios del XXI; la masificación y la desinformación son señaladas por los expertos como las principales causas de mortalidad dentro de la carrera. Fermín Exteberría, fallecido el 24 de septiembre de 2003 como consecuencia de un fuerte traumatismo en la cabeza, ha sido la última víctima mortal de una fatídica lista que escribió su primer nombre en 1924. Durante la feria de pamplona en la carrera del encierro el lugar no importa, la seguridad es lo que cuenta, Después del cohete o chupinazo da inicio la carrera del encierro, afortunadamente, la mayor de las veces...sólo pasan sustos; es una realidad que las cornadas que han sufrido los corredores durante el trayecto son por errores y desconocimiento, ya que no es fácil correr delante de los toros, los que saben, sugieren se corra a su lado (pero el problema para hacerlo es la multitud que corre por igual). Algo importante es que la carrera no es en piso de tierra porque de por sí el arribo a la plaza siempre es accidentado imagine usted amigo lector si el recorrido fuera en este tipo de terreno , pero una vez que los toros llegan a la plaza, entran a los corrales por la puerta de chiqueros, para ser sorteados, enchiquerados y lidiados por la tarde en la corrida previamente anunciada. Y tarde a tarde ante plaza llena, los toreros deben dar lo mejor de sí mismos...definitivamente para reposicionarse dentro de la baraja taurina.
N :8 Las nacencias. Generalmente las crías del toro bravo más prematuras nacen a primeros de septiembre y, las más tardías, a principios de mayo, pues los toros se echan a las vacas entre el 1 de enero y San Juan (24 de junio). El ganadero suele mantener las fechas para que el campo tenga abundante pasto abundante para alimentar a la madre durante la crianza. En España, en el centro peninsular, los partos son más tardíos para evitar que los becerros nazcan en los meses más fríos, cuando las dehesas se cubren con un manto de nieve. Para parir, la vaca busca sitios resguardados. Suele tumbarse, pero, si el vaquero está cerca, pare de pie, una vez que nace la cría, la madre se come las pares o envoltura que lo cubre y hasta que no lo limpia por completo, no le hace mucho caso. Después, la vaca brava lo defenderá contra cualquiera que se acerque. Por eso, los vaqueros deben esperar para cumplimentar, los partes de nacimiento semanales, donde detallan el nombre de la vaca que da a luz y si es becerro o becerra. Curiosamente, hay años o lunas en que las vacas machean o hembrean. A muy poco de nacer, los becerros intentan levantase, vacilantes y, a veces, se caen, la vaca vuelve a secarle con su lengua, hasta quitarle el entumecimiento con su calor. Tras mamar los calostros, la madre lo esconde para que duerma el sueño calostral, mientras ella va a comer. En cuanto siente al hombre, la vaca se separa de donde ha escondido el becerro, las jóvenes se espantan poco; las viejas aparecen por el lado contrario. Algunas ganaderías marcan, ahora, la señal de la oreja, pues se hace menos daño, la herida cura antes y goza del poder cicatrizante de la lengua materna, un mes después, el becerro corre, juega, se pelea con sus compañeros, embiste y topa contra lo que tenga delante. Se han dado casos, en que en el barullo de las vacunaciones no se pudo terminar la labor y fue necesario dejar veinte o treinta vacas para terminar al día siguiente; y por la tarde - noche le llega el momento de parir a una vaca y es necesario tratar de sacarla del lugar con la cría, porque se corre el riesgo de que puedan ser pisoteadas, pateadas o hasta cornadas. Es vital, dejar que la madre lama al recién nacido, para que se encariñe, porque de lo contrario en vez de criarla, la abandona y la dejará a su suerte, recordemos que los recién nacidos, necesitan cuando menos seis meses de los cuidados maternos en este tipo de ganado. A los ocho o diez meses, tiene lugar el destete o desahijar, tarea laboriosa que requiere orden, ritmo, caballos bien domados y vaqueros adiestrados. Hoy, por comodidad, se utiliza el corral de las plazas de las fincas, dejando salir por la puerta a la madre y cerrándola delante del becerro. Antes, el ganado se reunía en un pequeño cercado, luego, un vaquero se metía dentro, separando las vacas con el caballo, mientras otro cortaba el ternero de la vaca y un tercero cuidaba la puerta para dejar salir solo a la vaca. La vaca huía por querencia; pero, al verse sin la cría, intentaba volver, por lo que otro vaquero estaba detrás de la cancela. Todo sucede en pocos metros, donde los cuernos de las vacas pasan y repasan a un milímetro de los pechos de los caballos, algunas, hostigadas, se arrancan y el caballo debe recortarlas en metros, ahí se muestra el adiestramiento que le permite cortar la vaca del becerro y esquivar sus arrancadas con hábiles y lentos quiebros, sin enervar ni a la vaca ni a su hijo; con suerte, cien vacas pueden despacharse en media hora, pero si los becerros son tercos, vaqueros y caballos acaban empapados en sudor y fatiga. Por la noche, empiezan los berridos, algunas vacas andan, despacio, al hilo de las tapias, al olor y la nostalgia del hijo, así, hasta que baja la inflamación de las ubres. Fuente : Jaime Montoya ( TORERO )
N. 7 Selección de un Semental. Para llegar a ese acto fugaz de la cubrición de la vaca hacen falta muchas horas de selección en las que el ganadero debe tener presentes muchas cosas decisivas, para empezar, hay que elegir entre los candidatos los que tengan unas condiciones especiales antes de meterlos a probar en la plaza. El macho debe tener buenas hechuras, cuello largo, pitones armónicos, pata corta, lomo recto que no sea silleto y sobre todo finura en la penca del rabo, el hocico, las pezuñas y una serie de detalles más, para completar está luego el tipo de la ganadería, donde por ejemplo un macho con badana es inconcebible en la línea Graciliano pero puede disculparse en algunas ganaderías de Parladé, donde al tratarse de una casta "fría" que va a mas, hay toros bastos que envisten muy bien. Pero esto son excepciones en casos de familias o reatas buenas y muy fijadas que dan bien, aunque no sean bonitos. Después de elegido el tipo hay que irse a los libros. Mirar la parentela y las notas de sus antepasados, se dirá que esto debe ser lo primero, pero mal se puede elegir un semental con malas hechuras que lógicamente trasmitirá a sus hijos, malamente pueden embestir bien los hijos de un toro corto de cuello, levantado y alto de agujas, por muy buena nota que tengan padres o abuelos. Normalmente los hijos de buenas reatas suelen ser prototipos y tener formas armónicas. Pero los misterios del salto atrás dan a veces sorpresas desagradables. Después en el campo hay que observar día a día el comportamiento y el carácter, un futuro semental no debe ser brusco, ni alborotador, ni espantadizo, el bueno es el que pasa desapercibido porque tiene costumbres normales y es muy importante fijarse en los andares cuando va calmado o en la forma de correr cuando se les obliga a hacerlo. Los andares son muy significativos y revelan detalles importantes de su manera de ser y de lo que llevan dentro, un novillo de andares pausados, seguros, casi majestuosos, es ya una nota alta en cuanto a carácter, si además toma las porteras sin recelo y para colmo es fácil de manejar en los apartados, hay muchas posibilidades de estar ante una fuente de nobleza. Hay que fijarse también en la forma de ir al pienso y si al comer va a lo suyo y no se dedica a importunar a los otros recorriendo cuatro o cinco morriles, también en la observación del pienso se nota si es un animal sano y "agradecido" que va aumentando y creciendo de forma razonable, esto es muy importante. Un futuro semental debe ser sano y fuerte, los que "no hacen" seguramente tendrán también crías poco agradecidas. Poco "mantenidas", que se dice, porque dentro de una misma ganadería y en la misma camada se dan animales que comiendo lo mismo unos desarrollan y otros se quedan atrasados. Los pitones requieren una atención especial, hay que huir de los erales excesivamente cornicortos o brochos, tanto como de los destartalados, un semental brocho, gacho o cornicorto, puede cerrarte las puertas a las plazas serias, donde están los grandes éxitos y el buen dinero, echar una camada pobre de cabeza es resignarse de antemano a lidiar en plazas de segunda o tercera, los pitones deben estar colocados de tal forma que tengan seriedad sin aterrorizar a los sensibles apoderados que todos le parecen "agresivos", ni tan cómodos que despierten la indiferencia del publico o el rechazo de los veterinarios. Últimamente hay que tener un cuidado especial en esto de las cornamentas, por una serie de razones, como puede ser la falta de calcio o de sales en las fincas o en la alimentación, se dan casos de fragilidad en las astas, siendo frecuentes los escobillados o roturas de las puntas cuando rematan en cualquier parte, un toro normal y bien armado debe sacar virutas de los burladeros sin que se lastime el pitón, luego esta la historia esa del hormiguillo, una especie de polilla o carcoma que hace desmoronarse las puntas hasta quedar mogón y por lo tanto ya no sirven mas que para rejones o festivales; lo malo del hormiguillo es que se transmite y se contagia con facilidad y tiene muy mal remedio o por lo menos un remedio a largo plazo muy latoso. Tomadas esta serie de medidas preliminares vamos a apartar los tres o cuatro erales de mejores hechuras y llevarlos a la plaza donde se hará la prueba definitiva, ya han aprobado la "educación física", están bien hechos y sanos; ahora vamos a ver lo que llevan dentro, vamos a ver cómo reaccionan en la plaza cuando se sienten solos y los llama el picador. El futuro semental debe de ir de menos a más, cada vez hay que ponerlo más lejos del caballo y que tenga temple y fijeza, nobleza y codicia, porque si tiene esas cuatro cosas en el caballo, es casi seguro que las tendrá en la muleta. Torear a un futuro semental después de aprobarle en el caballo, es muy distinto a la faena que se le hace a los toros en la plaza, el torero en la plaza de tientas debe buscar algo más que ligar pases bonitos y cuajar una faena, debe mostrar lo que el novillo lleva dentro, darle sitio y distancia para ver el estilo de la embestida, llevarlo largo en los primeros muletazos para ver el recorrido que tiene; torearlo de entrada por ambos pitones con una tanda de pases por cada uno, en pocas palabras dejar lucir al animal no lucirse él; y ya vistas estas condiciones preliminares, comprobar si va "a romper", es decir, que además de admitir pases aislados tome la muleta con continuidad, nobleza, codicia alegría y fijeza. Para ello, es muy importante plantear la faena en los medios, para que no haya querencias ni pases a favor de obra, así, obligándole a estar en los medios se sabrá si realmente es bravo y aguanta allí la pelea o se raja y va poco a poco abriéndose de la muleta y buscando las tablas donde los de poca casta se sienten más a gusto y en vez de embestir lo que hacen es ir y venir. A un futuro semental no se le debe torear nunca cerca de las tapias de la plaza (muro del redondel), si tiene bondad y nobleza se dejará torear y puede parecer bueno, paro la verdadera bravura busca los medios y no las tablas. Superadas las pruebas, queda ya la nota suprema: Abrir la puerta y puede ocurrir que se niegue a salir, o lo que es mejor, que después de salir vuelva en busca de la puerta; si entonces lo vuelve a citar el picador y acude a tomar ese puyazo fuera de todas las previsiones, es que estamos ante un ejemplar fuera de serie, pero no acaba ahí la prueba del semental, todavía hace falta que ligue, la mejor tienta es la nota de las crías, si da un porcentaje alto de aprobadas ya no hay ninguna duda, porque si después de haber sido superior en la tienta, luego hecha becerras de desecho es que no vale nada, lo dicho la mejor tienta son sus productos, que ligue bien. Sin duda alguna la vida del ganadero está llena de sorpresas apasionantes. El semental y las vacas son los dos pilares fundamentales en lo que se basa una dehesa, por una parte, están los sementales, que son los encargados de mantener la línea de la ganadería, definiendo su tipo y hechuras, y transmitiendo sus características de bravura; son elegidos, antes de la época de tentaderos, por hechuras y reata, ya que su físico es tan importante como su bravura. Lo normal es que cada semental tenga que cumplir con cincuenta vacas, hay fincas con muchos cercados que se distribuyen en lotes de cuarenta (son las menos), en otras más modestas y con menos acomodos, al toro le toca cubrir sesenta y hasta ochenta vacas. Hay ganaderos que las tienen todas juntas y echan un semental hasta mayo y otro hasta el 25 de julio que es cuando suelen retirarse, no hay normas generales, lo habitual son lotes de medio ciento de hembras por cada macho. A los sementales nuevos se les prueba el primer año con veinte vacas y luego están tres sin cubrir hasta que se comprueba el resultado de las crías, cuando el toro va viejo, también se le pone un grupo reducido, normalmente, a los quince años ya están prácticamente agotados. Existen excepciones como "Tejedor" de Arranz que se murió a los 22 años y estuvo cubriendo hasta las últimas, pero es poco frecuente. Como norma general cuando el toro empieza a envejecer, flojea ya la calidad de sus productos, por el lógico desgaste, liga peor y sus crías empiezan a sacar más defectos, un buen semental puede servir desde los cinco o seis años en que se echa definitivamente, después de probar las crías hasta los quince, pero dos o tres años más en plan residual. Viejo y desechado para padrear, queda liberado de cualquier otra tarea y en agradecimiento por los años de dar crías al ganadero, queda confinado en un potrero gozando de sus últimos años de vida, en la tranquilidad del campo bravo. El comportamiento de estos machos como auténticos reyes de la ganadería, es distinto al de cualquier toro de camada, que como sabemos, mueren vírgenes porque no se les deja cubrir a ninguna hembra; estos toros de la camada que van a morir en la plaza se desahogan masturbándose o montando a los dos o tres más débiles, que hacen de maricones pasivos y suelen dar muy buen juego en la plaza. En cambio, el semental tiene plena conciencia de su rango como si supiera que tiene derecho a un cuidado especial y así es, todos los años antes de ir a sus deberes se les desparasita del pulmón, intestinos, e hígado, luego un choque de vitaminas y ya está listo para los siete meses de "trabajo"; al terminar a finales de julio, se repite el tratamiento y queda libre para los cinco meses de descanso, en que vive en un cercado separado de los demás "compañeros" o en la cerca de los becerros destetados por aquello de que los viejos y los niños hacen buenas migas. Es curioso, cómo sin tener calendario, unos días antes de los primeros de enero ya está el semental buscando la portera del cercado de las hembras, impaciente para que le abran y marcharse con su harén. Lo mismo ocurre al final de la cubrición el toro, presintiendo su descanso, empieza también a buscar la portera para que lo separen de las vacas, como un marido aburrido. El comportamiento de los sementales con las hembras también tiene sus rarezas, por ejemplo, cuando le echan el pienso no deja comer a la vaca que está cubriendo y sin embargo hay casos excepcionales en que el toro, por galantería, deja una parte del pienso para que coma su compañera que casi siempre suele ser una vaca joven. En el celo pasa lo mismo, el toro va en busca de las eralas y las utreras, pero a las viejas ni le hace caso, las espera porque ellas tienen que ir a buscarlo y a provocarlo; si en el mismo día salen dos vacas a macho, se da por descontado que se va con la mas joven y desdeña a la otra, que tarda 21 días en volver a tener el celo. En algunas ganaderías se usa el "recela" que es un eral cuya misión es "provocar" los celos a un semental perezoso o algo frío, cuando el toro ve al novillo detrás de una vaca se la quita rápidamente, de otro modo a lo peor se quedaba sin cubrir. Pero esto apenas se hace ya, el celo de la vaca puede durar dos días escasos, suele empezar al atardecer y dura hasta el anochecer del día siguiente. El toro es monógamo a pesar de estar con tantas, nunca cubre dos en el mismo día, se dedica enteramente a una y cuando se le pasa el celo se va con otra. Nunca va con dos a la vez. Estimado amigo lector: Nunca se te ocurra interrumpir a un toro cuando esté cubriendo a una vaca (haciendo el amor), no lo olvidará fácilmente y aunque los sementales no suelen ser agresivos ni arrancarse en el campo, se le despierta una fijación de odio hacia la persona concreta que le interrumpió el coito y lo perseguirá allí donde lo vea, y sólo a él, aunque con el resto del personal de la finca tenga un comportamiento pacifico. Prototipo racial en el macho: En los machos la cabeza es corta, con pelo abundante y rizoso en la frente, morro ancho, y ollares dilatados, cuernos en gancho y bien desarrollados, pero de tamaño, color, dirección y sección diferentes; los ojos son pequeños, de expresión viva y mirada agresiva, orejas pequeñas y muy móviles, de cuello corto y potente, con papada discreta y gran morrillo. Predominio del tercio anterior, siendo el posterior defectuoso y escurrido, el cuerpo es recogido y armonioso, tronco cilíndrico, con costillares arqueados, línea dorsolumbar recta o ligeramente ensillada, lomos musculados y vientre recogido; la grupa es corta y derribada, cola de inserción recta larga, fina, y con gran borlón, nalgas rectas o convexas, y extremidades finas y fuertes; la altura a la cruz es muy variable de unas ganaderías a otras, pudiendo señalar como cifra medía entre 120 y 130 cm.; y el peso como termino medio ronda en los machos adultos entre los 450 a 600 Kg. Promedio, en función de la ganadería y el estado de carnes. Fuente : Jaime Montoya ( TORERO )
17 de Junio. 19:00 Novillos de Antonio Palla para Damián Castaño, Javier Jiménez y Jesús Duque (presentación en Madrid). 24 de Junio. 19:00 Novillos de El Cotillo para Gómez del Pilar y Gonzalo Caballero, mano a mano. Estas son las convinaciones de hierros y novilleros
N :6 La tienta de machos: Por otra parte, el tentadero de machos es lo más serio que se hace en una ganadería, porque de lo bien o lo mal que se haga depende el futuro de muchas cosas, en Andalucía se llama tentadero de machos al acoso y derribo a campo abierto, donde los garrochistas lo ponen en suerte al picador entre la querencia natural. Esta modalidad tiene sus partidarios y sus detractores. Actualmente se hace solo en unas cuantas ganaderías andaluzas, no es frecuente en el "resto de España”, la tienta a campo abierto debería servir para ver los mansos antes de echarlos a una corrida de responsabilidad, deben salir los desechos para lidiarlos en novilladas o echarlos por los pueblos y los cuatro o cinco de comportamiento excepcional que son los candidatos a sementales. Es una de las prácticas de campo inevitables para la mejor selección del ganado, su origen se remonta a los primeros ejercicios cinegéticos del hombre con el toro: Acosar y derribar es una forma de caza no sangrienta del animal. La operación la realizan dos garrochistas a caballo, que primero separan la res del resto de la torada o vacada (camadas), luego la acosan en campo abierto hasta alcanzarla y con la garrocha (que no tiene más de 15 milímetros de puya, para no dañar la piel del animal) tendida por completo, procuran agarrarla en lo más alto y trasero de las ancas para, empujándola más con la fuerza y carrera del caballo que con la del brazo, desequilibrarla y hacerla caer. Por eso hay que organizarlo muy bien y cuidando todos los detalles, empezando por el tiempo que es muy importante para que los erales se comporten con la mayor naturalidad posible evitando disculpas del aire, el agua o el frío. Las fechas aconsejables son los días sosegados del otoño, al terminar la temporada, así el que se aprueba tiene tiempo sobrado de curarse, reponerse y estar dispuesto a primeros de enero para cubrir las primeras 20 vacas de prueba para ver como liga, en caso de superar esta prueba y convertirse en semental. Los becerros o erales no deben ser toreados jamás, sino tan sólo ser llevados al caballo a cuerpo limpio, de lo contrario quedarían inútiles para la lidia, pues una de las características de los toros bravos es que aprenden, es decir, una vez que toman un capote no lo olvidan jamás y en el caso de salir luego al ruedo, distinguen con precisión al torero del engaño, con el consiguiente peligro para la vida de los que están en el ruedo. En la prueba que se realiza en la plaza de tientas con el picador, se valora si el becerro se crece al castigo o rehúye a la pelea, si galopa, trota o va al paso, si se frena o echa las manos por delante al encuentro con el caballo, si es pronto o tardo en su arrancada, si es fijo, si se distrae o escarba, si recarga y se emplea en la pelea, si se duele o se raja, si empuja con rectitud y humillando al embestir o por el contrario, busca la vuelta, cabecea o sale suelto. También se aprecia si mantiene el conjunto de las características durante toda la pelea, si va a más o si empeora paulatinamente. Debemos recordar que en la tienta de machos (no para sementales) todo se realiza a cuerpo limpio, porque macho que sale a una plaza nunca ha sido toreado; y el ganadero deberá considerar que de acuerdo en el desempeño que tengan los cornúpetas en el tentadero, decidirá su destino final: prueba para semental o ser lidiado en festivales, novilladas sin picadores, novilladas con picadores o corridas de toros y también el tipo de plaza al que se destinen de primera, de segunda o de tercera categoría. Por lo exigente de esta prueba, no debe invitarse a extraños o profanos, porque el ganadero y sus allegados deben estar concentrados con los cinco sentidos en lo que pasa en el ruedo y no es permisible que alguien se mueva o dé una voz a destiempo. Tradicionalmente se hace la tienta en silencio y sin público, la gente justa que debe estar, los que tengan alguna responsabilidad; y si acaso, media docena de invitados que saben comportarse y no opinan hasta el final. Particularmente, estoy de acuerdo con esta seriedad y este silencio, pero para algunos esto no deja de ser un contrasentido, porque si la lidia del toro se hace ante una ruidosa muchedumbre con música y griterío, lógico seria que los futuros sementales soportaran la prueba de la forma mas real posible; lo mas parecido al toro en la plaza, sin embargo, el ganadero arriesga tanto que no son aconsejables los tumultos. Tampoco cualquier torero (aunque sea figura) sirve para hacer una tienta de machos, como en todo hacen falta especialistas, profesionales que sepan, porque antes de torear un macho (sólo en el caso de que sea puesto a prueba para semental), hay que sopesar serenamente todo lo que hace de salida y la forma de tomar los puyazos, hacer a un lado el ego y dejar que sea el animal el que brille en el ruedo. Hay novillos que salen muy espectaculares y crean un clima triunfalista, van con brío y alegría al caballo, pero a partir del tercer o cuarto puyazo bajan el tono o empiezan a hacer cosillas feas, como sonar el estribo, tardear, salirse de la suerte al llegar al peto. Fuente : Jaime Montoya ( TORERO )
Sahagún (León). AVANCE. Toros de Valdellán. López Chaves, oreja; Fernando Robleño, dos orejas; Joselillo, oreja.
Plaza de toros de Las Ventas. Último festejo de la Feria del Arte y la Cultura. Media plaza. Toros de José Manuel Sánchez (5º con el hierro de Castillejo de Huebra), . Sergio Vegas, silencio en ambos; Rui Fernandes, oreja; João Moura Caetano, silencio
EL ULTIMO QUE SALGA QUE ECHE EL CERROJO Y APAGUE LAS LUCES. Pues ya hemos acabado de las ferias empalmadas de mayo y junio en Madrid, ya se ha visto todo lo que uno tenía que ver y más. Vale que queda el cartel triunfador de las Fallas, con la arrolladora y magnética presencia de los mediáticos y El Fandi, y el domingo una del arte del rejoneo, pero gracias, y nunca mejor dicho, a compromisos familiares de suma importancia, uno no podrá disfrutar de estas dos tardes de toros. ¡Qué se le va a hacer! Ya dicen que por los hijos, cualquier sacrificio es pequeño, ya lo creo. Uno hasta es capaz de faltar a los toros por quedarse a celebrar la primera Comunión de su torerita. Y como era hace años, uno ha despedido la feria con la corrida de Victorino. Pero esta no se ha parecido en nada a aquellas, ni nadie en aquellos momentos podría imaginar algo tan desolador como “la de los Victorinos” de 2012 en Madrid. Nada de llenazos, ni de reventas, la expectación ha sido desplazada por la incredulidad, la ilusión por la decepción y el toro por el mulo, así de simple. Seguro que el ganadero, padre o hijo, estarán satisfechos con la presencia y comportamiento de sus pupilos y hasta puede ser que achaque el fracaso de la corrida a que los toreros no han sabido hacerles las cosas. Que puede ser, pero no estoy yo muy convencido de ello. Parecía que el primero iba a poner en aprietos a Antonio Ferrera, cuando al recibirlo de capote comprobó lo pegajosillo que era el cárdeno. Pero el extremeño no se desanimó y hasta lo puso de largo en el caballo. ¡Novedad! Nos van a dejar ver a un toro; pero este derrochaba timidez y no se le vio, o sí, pero no en el sentido que el aficionado esperaba. Tardeando y sin demasiada alegría se fue al caballo para casi no ser ni regañado, mientras le tapaban la salida. En la segunda vara, de nuevo de lejos, pero al animal no le habían explicado cual era su papel y repitió lo del primer encuentro. Puso banderillas el matador, pero el mejor favor que le puedo hacer es no comentarlo, solo diré que siempre fue a toro pasado y por el pitón derecho. Luego con la muleta parecía que Ferrera sufriera de espasmos periódicos, medio agachado, encogido, con unas poses extrañísimas, casi tumbado, pero como era de esperar, con el pico, citando fuera de cacho, con estiramientos descoyuntantes, y sin enterarse que el animalito no tiraba una mala cornada. Iba como un corderito al redil. Como con la zurda no logró entusiasmar, entonces echó mano del tan socorrido arrimón y entre retorcimientos y sobreactuaciones, como los malos actores, se le fue el tiempo y ya escuchó un aviso sin haber entrado a matar. En el segundo volvió a querer ser generoso dejando el toro de lejos, pero este primero fue al pasito y después hubo que meterlo debajo del peto y en ambos casos no paró de darle cornadas a la guata. Vuelta a las banderillas y vuelta a la vulgaridad, los ventajismos y las demostraciones atléticas en este periodo preolímpico. Con la muleta poco más que añadir, eso es lo bueno de los modernos, que calcan las faenas, pero sí que el toro echó en falta que le bajaran la mano para intentar quitarle la mala costumbre de echar la cara arriba. Muchos pases, muleta retrasada y a tirar de repertorio populista. A Diego Urdiales se le esperaba y se deseaba que le saliera un toro encastado y con energías, para que el riojano pudiera desplegar todo su poder. Pero le tocó una sardina sin fuerzas que hacía segundo y a la que casi no se pudo picar. Se lo sacó hacia los medios en el comienzo de la faena de muleta, pero ahí se quedó todo, el toro no metía la cabeza ni tirando del ronzal, entraba como un mulo en una noria y para colmo el matador alargó la faena más de lo necesario. En el quinto no cambió el panorama en nada, solo como se lo llevó a los medios de espaldas, rematando con un molinete y uno de pecho, para luego volver a ver como este tampoco se dignaba en humillar mínimamente, ni en embestir con algo de emoción. Un arrimón con el único motivo de querer exprimir esta oportunidad hasta el límite, pero con ese material poca cosa se puede hacer. Habrá que seguir esperando y en la espera, a ver si los apoderados del riojano piensan por una vez en el torero que tienen y le apuntan a una corrida que vaya con él, con su toreo puro y poderoso, no apto para mulos. Alberto Aguilar venía este año con menos expectación que el anterior y puede que hasta menos presionado por la responsabilidad. Su primero empujó en la primera vara, pero después solo se le señaló la segunda, siempre tapándole la salida. Echaba el toro la cara arriba en la muleta y se tragaba el primero y segundo muletazo, pero al tercero se le echaba encima al torero. Al natural parecía que el madrileño perdería claramente la lucha, pero le enjaretó dos muletazos muy templados y mandando. Incierto en la embestida, que siempre era precedida por la incertidumbre mientras escarbaba, para de repente pegar el arreón y tomar la muleta a regañadientes. Lo cerró un poco a base de pases con la izquierda por ambos pitones y cuando ya estaba el toro cuadrado montó la espada y cobró un magnífica estocada casi a cámara lenta. Cortó una oreja, que quizás puede ser algo excesivo, pero yo tampoco tuve valor para protestársela, más teniendo en cuenta la perla que le trajeron los Victorinos, padre e hijo. En el sexto, que de puro manso pegaba un brincos y se retorcía escandalosamente, recordándonos las imágenes antiguas de cuando fogueaban a un toro. Su trasteo fue sencillamente una pelea entre el que quería y el que no quería saber nada de muletas. Derrochó valentía Alberto Aguilar, a quien incluso le quedaron ganas de dar unos naturales queriendo llevarse el toro hasta atrás. No mató como en el tercero, y puede que por eso no le pidieran la oreja. Pero daba igual, lo que había hecho ya estaba allí. Y que nadie se equivoque, no ha tenido una tarde en la que haya derrochado arte y buen gusto, pero al menos ha estado valiente y honrado. Ahora ya solo nos quedan los domingos para ir a los toros, y para encontrarnos con algunos locos que no han debido quedar hartos de toros o que simplemente tienen que calmar su afición de alguna manera. Ya hablaremos de lo que ha dado de si esta feria, del abominable ciclo que ha salido incluso peor que la peor de las predicciones, que ha dejado a Madrid en el lodo y que o sale el toro o se va el aficionado de verdad, el único capaz de transmitir sentimiento y de conseguir que el público se enamore de esto. Pero ya digo, eso será más adelante. Ahora si me lo permiten, les voy a pedir que antes de irse comprueben que todas las luc4es están apagadas y echen el cerrojo ferial hasta el año próximo. Para mí, lo mejor, la gente con que me he encontrado, aquellos con quien he compartido estas tardes de toros, con quien he comentado como transcurría este ramadán y todos los que se han pasado por aquí para hacer su aportación, pero eso ya lo hablaremos otro día. FUENTE: Enrique Martin.
ANÉCDOTAS A lo Largo de estos sesenta años que estamos repasando, en la Plaza de toros de Las Ventas han sucedido numerosos hechos que a continuación citamos sucintamente. Juan Belmonte "el pasmo de Triana" ennobleció la Plaza de Toros de Las Ventas, pues en las tres tardes que actuó como matador de toros logró salir por la Puerta Grande. En el Segundo festejo de 1935 resultó herido el novillero Félix Almagro, primer herido en la plaza. Reanudados los festejos tras la Guerra Civil, el mismo novillero sería el primer muerto por asta de toro en el ruedo venteño. El 2 de abril de 1936, se da la primera actuación de una torera en la plaza, Juanita Cruz, quién, además, sería premiada con una vuelta al ruedo. El 15 de octubre de 1939, se suspende la corrida por lluvia en el primer toro. Debido al interés que había despertado el cartel formado por Marcial Lalanda, Pepe Bienvenida, Manolete y Juan Belmonte, como rejoneador, se continúa la misma dos días más tarde. El 20 de Octubre de 1940, se celebra una corrida en honor de Himmler, con Marcial Lalanda, Gallito, y Pepe Luis Vázquez, que es suspendida en el tercer toro por la lluvia. El 18 de mayo de 1941, un toro de Concha y Sierra, hiere mortalmente en el pecho al diestro Pascual Márquez. Es el único matador de toros muerto en la Plaza de Las Ventas. El 15 de julio de 1943, Manuel Rodríguez "Manolete", rechazó una oreja que le fue concedida por la Presidencia, dando exclusivamente la vuelta al ruedo. 12 de octubre de 1943. Se despide de los ruedos Nicanor Villalta, con apoteósica salida a hombros por la Puerta Grande. 17 de agosto de 1947. En el transcurso de la novillada que se celebraba ese día, el novillero Manuel Pascual se lanzó al ruedo e hizo del popular Don Tancredo. 17 de mayo de 1949. Luis Miguel Dominguín, a quien el público de Madrid había recibido de forma muy fría, se plantó en el centro del redondel para autoproclamarse con el dedo índice de la mano derecha en vertical hacia el cielo el "número uno del toreo", lo que supuso una lluvia de insultos e improperios hacia el menor de los "Dominguines", que perpetuó una polémica duradera no sólo en el coso de Las Ventas, sino en otras plazas españolas. 14 de marzo de 1950. En el primer festejo de la temporada, una novillada de Estaban y Auxilio de Yruelo, las reses llegan a soportar la nada despreciable cifra de 32 varas. 30 de mayo de 1954. Antonio Bienvenida se encierra con 6 toros y todo sale perfecto de principio a fin. Tarde triunfal, que se prolonga más allá de los aledaños de la plaza, pues los aficionados llegan ante la casa de la madre del torero, y no cesan de vitorearle durante varias horas. 6 de octubre de 1957. El tercer toro de Flores Albarrán saltó al callejón e hirió a un carpintero de la plaza, Pablo Pérez Gómez que moriría en la enfermería. 31 de Julio de 1955. El picador Sixto Vázquez, por su buena ejecución del tercio de varas fue obligado por el público a dar la vuelta al ruedo. 19 de abril de 1959. Por primera vez se trazaron las circunferencias concéntricas en el ruedo. Estas marcas delimitan el terreno que no deben traspasar los picadores a la hora de ejecutar la suerte y aquel que marca el límite donde los diestros deben dejar al toro para iniciar dicha suerte. Una circunferencia está a 7 metros de las tablas y otra a 9 metros. 17 de abril de 1960. Con la corrida que se celebraba ese domingo, un mano a mano entre Antonio y Juan Bienvenida, comienza a anunciarse el peso de los toros antes de salir del ruedo. 16 de junio de 1960. Antonio Bienvenida mató dos corridas en el mismo día, una por la tarde y otra por la noche. No obstante esta segunda fue incompleta por parte del torero ya que sufrió un calambre en la pierna durante la lidia del tercer toro, impidiéndole continuar, haciéndolo en su lugar el sobresaliente, Antonio Mahíllo, que dio una vuelta al ruedo tras la muerte del sexto burel. 17 de septiembre de 1961. Durante el festejo de este día, una corrida de toros, se probaron las puyas de cruceta, rectificadas en la actualidad. 7 de julio de 1963. En la noche que va de este día al siguiente, se produjo un importante incendio en la Plaza de Toros, a resultas del cual andanadas quedaron prácticamente destruidas. No obstante, con el fin de no perder demasiados festejos se desarrollan rápidos trabajos de reacondicionamiento, con lo que se logra la supresión de un sólo festejo, reanudándose la temporada 11 días más tarde. 18 de julio de 1963. Por primera vez un rejoneador, Fermín Bohórquez, lidia una res en puntas. 12 de octubre de 1963. El matador de toros Emilio Oliva, que esa tarde confirmaba la alternativa, resultó herido gravísimamente. En su reaparición, meses más tarde, resultaría nuevamente herido de importancia, como en otras dos ocasiones más, convirtiéndose en uno de los diestros más duramente castigado por los toros en la historia de la Plaza. 15 de agosto de 1964, El banderillero apodado "El Coli", fue corneado y muerto por el primer novillo de la tarde. El festejo se suspendió tras la muerte del tercero. "El Coli", iba en la cuadrilla de Copano. 18 de mayo de 1965. El torilero de la plaza, Andrés Villegas, fue corneado por un toro de Antonio Pérez Angoso. 19 de mayo de 1967. Un novillo de Baltasar Ibán fue devuelto a los corrales, tras ser condenado a banderillas negras, y haber procedido a su castigo. 25 de mayo de 1967. Curro Romero se negó a matar el 5º toro, por lo que se procedió a su detención por la autoridad y trasladado a comisaría, donde pasaría algunas horas. Al día siguiente volvió a torear, saliendo por la Puerta Grande. 18 de mayo de 1968. Durante la lidia del sexto toro de la ganadería de soledad Escribano, que le correspondía a Manuel Benítez "El Cordobés", se lanzó al ruedo como espontáneo el matador de toros, Miguel Mateo "Miguelín". Este pasó sus manos por los lomos del animal, lo que se denomina "hacer el piano", por lo que fue detenido. Al preguntarle el por qué de este hecho respondió que quería demostrar al público que lo que toreaba el diestro de Palma del Río eran animales sin raza. Días más tarde, "Miguelin" toreaba la corrida de la Prensa y cortó seis orejas que le valieron su salida por la Puerta Grande. 4 de junio de 1970. Se celebra la tradicional Corrida de la Beneficencia, con un único espada que torea desinteresadamente seis toros de diferentes ganaderías: Paco Camino. El maestro de Camas, establecería el récord de orejas cortadas por un torero en un solo festejo en la Plaza de Toros de Las Ventas: ocho en total. 22 de mayo de 1971. Se lidian por primera vez en la Plaza de Toros mejicanos, concretamente de la ganadería de Mimihuapán. A una de las reses se le premió con la vuelta al ruedo. 22 de mayo de 1972. Se le concede a Palomo Linares el último rabo que se ha cortado hasta la fecha en la Plaza de Las Ventas. El precedente, más de 30 años antes. 30 de septiembre de 1973. Uno de los más importantes toreros de la historia de la Plaza de Madrid, Gregorio Sánchez, se retira de los ruedos cortándose la coleta, ante toros de Aleas. 25 de mayo de 1975. Fueron heridos los dos diestros que participaban en un mano a mano, Francisco Ruiz Miguel y Antonio José Galán, así como el sobresaliente Julián de Mata, por lo que el sexto toro no pudo matarse. 15 de mayo de 1977. Se celebra una corrida para recaudar fondos destinados al monumento de Antonio Bienvenida, ubicado en la explanada principal de la plaza de Toros. Únicamente actuó un diestro, Andrés Vázquez, que saldría por la Puerta Grande. 20 de julio de 1980. Actúan por primera vez en el coso de Las Ventas los forcados portugueses de Santarem. 3 de junio de 1981. Debido a la expectación que había levantado la corrida por quienes actuaban: Antoñete, Curro Romero y Rafael de Paula, quedó interrumpida por la lluvia durante media hora y no fue suspendida como es de rigor. 1 de junio de 1982.Los tres espadas, Francisco Ruiz Miguel, Luis Francisco Esplá y José Luis Palomar salen junto al ganadero Victorino Martín a hombros de la plaza. El resultado del festejo hizo denominar a éste por muchos como "la corrida del siglo". 5 de junio de 1982. El segundo toro que correspondía a José Cubero "Yiyo", sexto de la tarde de la ganadería de Alonso Moreno de la Cova, cayó fulminado tras chocar contra un burladero, por lo que el diestro nada más pudo matar uno. 19 de julio de 1982. Durante la celebración de la tradicional Corrida de la Prensa, se indultó por petición popular al toro "Belador", de la ganadería de Victorino Martín, único caso en la vida de la historia de la Plaza de Las Ventas. La lidia le correspondió al diestro cartagenero José Ortega Cano. 28 de junio de 1987. Los picadores de turno salieron por la puerta del tendido 7, mientras que los de tanda siguieron haciéndolo por las de cuadrillas. 28 de mayo de 1988. El subalterno de la cuadrilla de José Miguel Arroyo "Joselito", Antonio González "El Campeño", resultó herido gravísimo. A resultas de esta cogida fallecía días después en un centro hospitalario. 17 de junio de 1993. José Miguel Arroyo "Joselito", se enfrentó en la tradicional Corrida de la Beneficencia a seis toros de distintas ganaderías y de forma desinteresada. Salió a hombros por la Puerta Grande
La Feria del Arroz de Arles que se desarrollará entre los días 7, 8, y 9 de septiembre de 2012 ya tiene listos los carteles. Un año más esta feria apuesta por la diversidad en los mismos y para esta temporada se ha programado una corrida Goyesca que será un acontecimiento y una Corrida Concurso de alto nivel. Las combinaciones son las siguientes: Sábado 7 de septiembre: Novillos de Dos Hermanas para Gonzalo Caballero, Borja Jiménez y el debut de Morales Balti. Sábado 8 de septiembre: Corrida Goyesca. Toros de San Mateo y Victoriano del Rio para Hermoso de Mendoza, Juan Bautista y José María Manzanares. Domingo 9 de septiembre: Corrida Concurso. Toros de Carriquiri, Concha y Sierra, Peñajara, Jose Escolar, Adelaida Rodriguez, Robert Marge, para López Chaves, Javier Castaño e Iván García.
Sexto y ultimo festejo del Corpus. Floja entrada. Novillos de Ramón Sánchez. Destacó el segundo aunque fue muy castigado en varas. Deslucido el primero, muy flojo el tercero, cuarto flojo, quinto bronco y sexto mansurrón. Francisco David Sevilla El Taranto, palmas tras aviso y silencio; Miguel de Fernando, oreja y oreja y Juan Ortega, que sustituía a Román Collado, silencio tras aviso y oreja tras aviso.
EL MATADOR DE TOROS JULIO BENITEZ " EL CORDOBÉS" Y EL EMPRESARIO , APODERADO PACO DORADO ROMPEN SUS RELACIONES PROFESIONALES DE APODERAMIENTO DE FORMA AMISTOSA TRAS 5 MESES JUNTOS . Fuente: manuel lara ( mozo de espadas ) del cordobes